La crisis institucional que la Constituyente agrava y que los medios callan

Medios de comunicación y falsas narrativas

Mientras la aguda crisis política por la que atraviesa el país no solo sigue su curso, sino que, de hecho, se agrava, los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, se hacen eco de francas anécdotas para controlar una narrativa que simplemente no tiene sustento en la realidad.

© CNN

Este comportamiento patético y deleznable no es nuevo. Algunos lo llaman “control de daños”, otros dicen que se trata simplemente de activismo político de periodistas con ganas de figurar, otros de agendas globales. Sea como sea, mientras el país entero es testigo directo de la franca decadencia y espíritu golpista -la gravedad de esta afirmación la demostraré en breve- de los que la Asamblea Constituyente ha hecho gala desde el día cero -e incluso desde antes-, rostros como José Antonio Neme, Iván Núñez, Mónica Rincón y Daniel Matamala, meras marionetas del globalismo con sesgo progresista, intentaban venderle a la “señora Juanita” ya desde el domingo pasado la pomada del republicanismo, la solemnidad y la dignidad del Nuevo Chile que la Asamblea nos trae.

Nada nuevo, insisto, visto cómo los medios de televisión chilenos manejaron el show televisivo del plebiscito y posteriormente de la elección de constituyentes, donde el ruego para ir a votar ya era proselitismo descarado.

Por su parte, la prensa internacional y organismos como la ONU hacen lo propio en materia de propaganda, al obviar lo sustantivo y posicionar ciertos titulares, como que la flamante “Convención” Constituyente al fin inicia sus labores de forma regular en Chile tras un supuestamente masivo plebiscito, o como el también supuesto hito de que la presidente de la misma “es mujer y mapuche”.

Mientras, hasta los medios tradicionalmente considerados “de derecha” en Chile, como El Mercurio y el cada vez más progresista La Tercera, siguen manteniendo una retórica tibia y hasta silente que raya en la complicidad -varios medios pertenecientes a dichos grupos llegaron a calificar el discurso de Elisa Loncón como “emocionante”-, evidenciando un candor comunicacional similar al que el propio Gobierno y otros representantes del Estado -Poder Legislativo e incluso Judicial- manifiestan ante los graves intentos de quiebre institucional que la Asamblea Constituyente ha evidenciado, día tras día, en su corto período de vida.

(En todo caso ya veíamos ese candor generalizado de políticos y medios cuando el señor Jadue manifestaba abierta e impunemente su vocación totalitaria, al confesar frente a las cámaras sus intenciones de, primero, manejar la línea editorial de los medios de comunicación privados y, después, prohibir a ciudadanos criticar libremente al comunismo en Twitter.)

Desde el domingo, muchos chilenos se están comenzando a dar cuenta del craso error que cometieron al votar “apruebo” y del grave peligro que significa haberle entregado un poder tan importante como el constituyente a un grupo que, en buena medida, no pasa de ser una manada de cabros chicos tatuados, fumetas, chillones y sin la debida preparación jugando a ser rebeldes y con muchas, demasiadas ansias de poder. Esto, insisto, por mucho que los medios de comunicación y los propios políticos traten de manejar la narrativa y bajarle el perfil a una situación que es grave, de forma similar a lo que ya ocurre, por ejemplo, con el caso de la inmigración, donde el país entero -tanto de izquierdas como de derechas- se manifiesta mayoritariamente en contra, a pesar de los vanos esfuerzos de los ya mentados políticos y periodistas por convencernos de que es todo miel sobre hojuelas.

En pocas palabras, la disociación entre el relato político-mediático y los hechos es demasiado grande como para funcionar.

“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”, reza el aforismo apócrifo atribuido a Goebbels, pero el problema -para los políticos y los medios de comunicación, por cierto- es que resulta difícil mentir a la cara de un ciudadano común cuando, por ejemplo, un dominicano balea en pleno paradero del Transantiago a un colombiano, o cuando otro colombiano es detenido por haber asesinado en una semana a ocho personas al hilo, o incluso cuando doce comuneros mapuches vinculados al narcotráfico, al tráfico de armas y atentados terroristas se encuentran en prisión preventiva por no solo haber secuestrado y matado, sino también torturado a otros comuneros mapuches igualmente vinculados a tan peculiares oficios.

No vaya a escandalizarse por el suceso, que lo tachan de racista. (© PDI Chile)

De forma similar a lo que ocurre con el problema migratorio, estos intentos de hegemonía comunicacional en materia de la Constituyente resultan vanos frente a una ciudadanía que si bien no es particularmente culta o inteligente, al menos pareciera sospechar cuando las cosas no andan bien, y los políticos y la prensa le dicen una cosa pero sus propios ojos observan otra.

Las verdades sobre la situación política actual y la Constituyente que los medios callan

Precisamente porque en estos tiempos turbulentos es más difícil que nunca ver el bosque por culpa de los árboles (las PsyOps están a la orden del día gracias a las redes sociales, la adicción a internet y la atención dispersa y superficial de las masas), me parece relevante realizar una breve y sencilla síntesis cronológica de cuan democrática, institucional y estable es la situación política actual en virtud de la reciente entrada en funcionamiento de la Asamblea Constituyente:

  1. Antes de llegar a la ceremonia de investidura del domingo 4 de julio, recordemos que el contexto político venía marcado no solo por los recurrentes llamados de los propios constituyentes de izquierda a desconocer las reglas y conseguir la impunidad de los formalizados por delitos graves durante la insurrección de octubre, sino también por la exigencia de aumentar el presupuesto porque según ellos el dinero no era suficiente.
  2. Llega el domingo 4 de julio, y cuando se tendría que llevar a cabo la supuestamente solemne y republicana investidura de los constituyentes elegidos para trabajar en la que sería la nueva Constitución de Chile, la propia entonación del himno de Chile es empañada por gritos, chillidos y chiflidos; poderoso y temprano símbolo que ya adelantaba lo que se venía. De la solemnidad de la presentación personal ni hablar: piercings, tatuajes a la vista, pies descalzos y disfraces de todo tipo marcan la tónica de la ceremonia.
  3. A poco andar la sesión debe suspenderse debido a que grupos de antisociales concurren a las inmediaciones del Congreso en Santiago para lanzar piedras, atacar a Carabineros e incluso a los propios constituyentes de la Lista del Pueblo. Mientras todo Chile es testigo del espectáculo, individuos como el señor Stingo se aventuran con explicaciones totalmente desconectadas de la realidad y lo que las mismas cámaras muestran en ese momento.
  4. Con más de dos horas de retraso, y ya pasado el mediodía, la ceremonia se reanuda. Se hacen recurrentes a lo largo de la misma los chiflidos, las pifias, los gritos y los aplausos, en la medida que los distintos nombres de los convencionales son mencionados a viva voz por la secretaria relatora del TRICEL. En breve, un consejo de curso cualquiera.
  5. Ilustrativo es que la común y pedestre labor de la secretaria relatora del TRICEL, doña Carmen Gloria Valladares, consistente en nada más haberse ceñido al protocolo y a unos mínimos códigos de conducta cívica e incluso decencia social, sea aplaudida furiosamente en tres oportunidades por los presentes e incluso celebrada con posterioridad por comentaristas varios, como si se tratase de una hazaña extraordinaria. Otro signo inequívoco del despelote.
  6. Al fin, tras cinco votaciones, se coloca a la profesora de inglés Elisa Loncon y al abogado Jaime Bassa al frente de la Asamblea. Es así como adquieren el cargo de presidente y vicepresidente de la Asamblea, respectivamente, dos constituyentes que reniegan de la institucionalidad al rechazar, en general, el acuerdo del 15 de noviembre como límite al funcionamiento de la Asamblea, así como, en particular, “la regla de los 2/3” (Loncon fue una de las firmantes originales de la infame carta de los 34, mientras que Bassa apoyó posteriormente la moción). En pocas palabras, los dos constituyentes que están al mando de la asamblea creen en la tesis de los plenos poderes y en la supuesta facultad del órgano de saltarse cualquier norma preestablecida y por ende realizar cualquier función atribuida a otros poderes del Estado, en lo que representa una afrenta grave y manifiesta a principios básicos de la democracia y el Estado de Derecho, como el imperio de la ley y la separación de poderes. En breve, como corolario de todo el proceso post 18 de octubre, tenemos una verdadera anarquía institucionalizada.
  7. Como precisión dentro del punto anterior, cabe destacar que la elección de Loncon se realizó con una amplia y entusiasta mayoría de la izquierda, incluso con esa que se supone “moderada”, “dialogante”, “racional” o “republicana”, contando con los votos de gente como Agustín Squella, quien fuera una de las primigenias voces críticas respecto de la famosa carta de los 34.
  8. No llegamos aún al día 1 de sesión cuando los flamantes presidente y vicepresidente manifiestan ya en sus discursos inaugurales la intención de, literalmente, “refundar Chile“, así como de promulgar una Constitución de carácter “plurinacional” que reconozca no solo a pueblos indígenas, sino también a “todas las naciones que conforman este país”. Vale decir: ese supuesto y anhelado Nuevo Estado de Chile se construirá concediendo especial consideración a las colonias haitianas, venezolanas y colombianas. Dejo a su imaginación pensar en las consecuencias políticas, sociales y de seguridad tanto interior como exterior de semejante barrabasada.
  9. Se infiere ya desde temprano, en los gestos y en las palabras, que el cargo, a Elisa Loncón, le queda grande. En los hechos se observa que -y así lo confirman sus constantes “me dicen que”, “me comentan que”, “me indican que”- el abogado Jaime Bassa será el presidente en las sombras y Loncón su vocera.
  10. En consonancia con la manifiesta vocación autoritaria de los electos directivos de la Constituyentes, ambos llaman desde el principio a interferir en la labor del Poder Legislativo y Judicial -desde luego excediendo con creces el mandato soberano que la nación supuestamente delegó-, anunciando que su primera labor, lejos del trabajo propiamente constituyente, será conseguir la amnistía o perdonazo de los delincuentes de la insurrección así como de los terroristas en la macrozona sur. “Razones de paz social”, suelen arguir desde la izquierda.
  11. Broche de oro para el cierre de una sesión ya carnavalesca: un grupo de militantes de la ideología de género concurre a la testera a hace entrega de una “propuesta de reglamento feminista”.
  12. Acaba la jornada de la solemne investidura de los constituyentes. El saldo de esta fiesta de la democracia es estaciones de Metro cerradas, 20 detenidos y 30 Carabineros heridos.
  13. Lunes 5 de julio. Día 1 y el circo continúa. Aduciendo la inexistencia de materiales como justificación, los constituyentes de izquierda boicotean la entrada en marcha del órgano y deciden no trabajar. Además, nuevamente contraviniendo todo límite legal, los miembros de la Constituyente, esta vez interfiriendo en la labor Ejecutiva, salen a exigir con total propiedad renuncias ministeriales.
  14. Durante la misma jornada ya comienza a manifestarse el matonaje y la violencia política, con grupos de presión callejeros agrediendo a Constituyentes que no comparten su ideología.
  15. Flash-forward al miércoles 7 de julio. Mañana del día 3 y el abogado Jaime Bassa, cuyo rol como presidente en las sombras ya resulta incuestionable, anuncia la suspensión de todas las licitaciones del Gobierno para la instalación de la Asamblea. En sus propias palabras: “Con la presidenta ayer nos tomamos la libertad de ordenar la suspensión de todo proceso de licitación nuevo”.
La Constituyente se perfila desde ya como deliberante y desafiante frente a las reglas del juego democrático (© EFE/Elvis González)

Como ve, ya hay declaraciones y conductas concretas de sobra que no solo representan una clara vulneración a las leyes vigentes y a principios constitucionales como el de legalidad y probidad, sino que incluso serían suficientes para armar, apenas transcurridos tres días, un requerimiento ante la Corte Suprema (recordemos el mecanismo que establece la posibilidad de que cinco ministros diriman los conflictos planteados por un cuarto de los constituyentes, aunque a estas alturas, cuando ya toda la institucionalidad es de cartón, ni siquiera tenemos la certeza de que aquello funcione).

Bonus track –un tanto anecdótico, pero no por ello menos elocuente-: los constituyentes, imitando el estilo trabajólico de nuestro Congreso, deciden que las sesiones partan recién a las 10 de la mañana. Le invito a leer las justificaciones sociológicas de los adherentes a la Lista del Pueblo en Twitter, un verdadero deleite para los sentidos.

Y mientras periodistas de todos lados insisten en la mentira, la verdad es que así no más está el bosque. Un espectáculo lamentable que sería gracioso, si no fuera porque el futuro se avizora dramático.